Llevo dándole vueltas a qué escribo aquí todo el mes. Estaba decidido a no publicar nada, pero hace unos días me vi mi película favorita del año y me volvieron las ganas de crear, aunque últimamente solo cree pequeños soliloquios que no terminan de llegar a ninguna parte.
No sé qué escribir porque tampoco sé muy bien qué ha sido este 2025. Lo he pasado peor que en 2024 y estoy peor en todos los aspectos. Sigo estudiando y me sigo sintiendo un inútil al respecto, sigo en el mismo sitio, sigo con la cabeza repleta de dudas. Siempre habían sido dudas abstractas sobre mí mismo, un batiburrillo de pensamientos negativos que me destrozaron la vida en mis años universitarios. Ahora, esas dudas se van concretando y van doliendo más. ¿He desperdiciado mi vida? ¿La relación con mis amigxs es recíproca? ¿Podré recuperarme algún día? Voy a llevar diez años enfrascado en esta batalla contra mi cabeza, y es imposible no mirar atrás y pensar en todo lo que no fue, todo lo que nunca pasó porque mi salud mental no me lo permitió. Es un ejercicio innecesario y doloroso, así que tendré que dejar de hacerlo.
Creo que eso es un buen resumen de mi 2025. Dudas, inestabilidad, recaídas constantes... Pero bueno, voy a hacerlo cómo lo suelo hacer.
Empecé el año con una idea entre ceja y ceja: cambiar mi vida. 2024 había sido un año extraño también, lo acabé con la idea de que terminaría de estudiar y me metería a trabajar. A principios de año, ya tuve que terminar unos trabajos y lo hice de la misma forma tóxica y contraproducente de siempre: los últimos días, a trompicones y con muchas noches en vela. No podía seguir así, pero del mismo modo, solo me quedaba por terminar el TFM, y tenía hasta septiembre; tiempo de sobra para cambiar mi forma de trabajar y terminar por todo lo alto.
Pero el tiempo pasaba, y no me decidía. Las ideas volaban por mi cabeza, cada día una nueva, y no sabía posarme en ninguna. ¿Un análisis de la norma lingüística del español y del inglés? Sí, la investigación es interesante, pero a ver cómo hago actividades divertidas al respecto de esto. ¿El proceso de traducción de una novela de español a inglés? Guay, pero de nuevo se me atascaba la propuesta didáctica. Se me echaba el tiempo encima, y no sabía qué hacer. Se empezó a formar una pelota gigante de todo esto, y el máster empezó a quedarme gigante, a pesar de que no había tenido ningún problema académico hasta entonces. El síndrome del impostor se apoderó de mí, y no supe cómo salir de ahí.
Entre medias... hice un curso que prometía mejorarme y ayudarme a encontrar trabajo. De ahí saqué algo muy bueno, que fue el curso en sí. Me dio muchas herramientas que antes no tenía a la hora de buscar trabajo, me hizo conocerme mejor y sentí que me unía un pelín más a Christian y a Ana. Pero también llegó lo malo: vi lo complicado que era encontrar trabajo con la nula experiencia que tengo. Sentí que estudiar todos estos años no había servido para nada, y me sentí más inútil que nunca. Empezó siendo una forma de sacarme un poco de mi zona de confort y en realidad sí que sirvió para eso, pero a la vez fue una fuente de frustración extra que, al menos este año, me hizo tanto mal como bien. Tengo la esperanza de que en el futuro agradeceré haberlo hecho, así que tampoco quiero que quede como algo súper negativo.
Mi verano fue muy turbulento, de los más turbulentos que he tenido en mi vida. Por primera vez, sentí un resquebrajamiento insalvable en mi círculo. Amigxs que siempre había visto como una unidad, de repente estaban por todas partes. Y yo en medio, sin saber muy bien qué hacer. Mucha toxicidad y deshonestidad. Suena muy inocente porque te reconozco que soy una persona inocente, pero este año, por primera vez, mi grupo de amigxs dejó de sentirse como un lugar seguro. Y no señalo ni digo nombres porque fue una sensación general. Tengo que recalcular un poco mi relación con la gente a la que quiero, y es mucho más fácil decirlo que hacerlo.
Doy estos brochazos rabiosos sobre el lienzo de 2025 y parece que ha sido el peor año de mi vida, pero finalmente creo que le queda grande ese título y voy a decir por qué. La mejor noticia llegó a finales de septiembre, junto a la mala noticia de tener que dejar aparcado el TFM. Empecé a ir a terapia. Y ahí sigo.
Así que, más que sencillamente verlo como un año negativo, creo que debería verlo como un año necesario. El progreso está lejos de ser lineal, y sigo lejos de esa estabilidad, pero... estoy en ello. Y, de momento, nos vamos a tener que confirmar con eso.
Ahora llega la gran pregunta... ¿qué pasará en 2026? Tengo que proponerme muchas cosas, y esta vez tengo que cumplirlas en serio. El cambio físico cada día es un tema menos estético y más de salud, así que debería preocuparme ya de hacerlo y saber mantenerme. ¡Tengo que terminar mis estudios, por el amor de Dios! Y tengo que reevaluar mi vida una vez más, pero esta vez al alza, queriéndome y valorándome como me merezco. Ya está bien del self-loathing y de odiar todo lo que digo y hago, que es una vida insoportable. Es un camino pedregoso y más difícil que cualquier cosa que haya hecho en mi vida, pero tengo que hacerlo por mí. Ojalá pueda venir a deciros que 2026 ha estado genial.
¿Y el blog? Me fui, dije que iba a volver, nadie lo leyó porque nadie usa Blogger a estas alturas... Ojeé la idea de crearme un Substack. No prometo nada porque tengo prioridades que me llaman mucho antes, pero intentaré mirarlo con más detenimiento y dejar este formato que, aunque lo ame, lo cierto es que solo un par de valientes que me quieren mucho terminan leyéndose este tocho, y lo agradezco un montón a esas personas, pero estaría bien tener más público, la verdad.
Ah, bueno. Y anduve mucho. Escuchando mucha música al principio, y pronto conseguí que se apuntara mi madre. Esas caminatas han sido lo mejor de 2025 con mucha diferencia. También, en los vaivenes de mis amistades, reconecté con un amigo que es un ancla emocional que me ha mantenido a flote incluso en los peores días, y creo que nunca podré agradecérselo lo suficiente.
Escuché unos 250 álbumes y me vi 100 películas. En los retos de consumo que me propuse, solamente fallé el de los libros. Trataré de retomar la lectura este año, creo que es un hábito bastante más sano que los que tengo últimamente. A ver si me quito de tanto móvil y tantas tonterías en la cabeza.
En fin, muchas gracias si has llegado hasta aquí. Ojalá a ti también te vaya bien 2026, que sanes todo eso que tienes en tu cabeza y cuentas, y especialmente aquello que no cuentas. Felices fiestas y feliz año.
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