jueves, 5 de octubre de 2017

Together.

Sí, era una tarde de primavera. Sí, estábamos los dos solos. Empezaba a anochecer, y escuchamos las risas de unos niños que llevaban toda la tarde jugando con la arena, mientras recogían todo para irse a casa. Las olas, antes embravecidas por el levante, ahora se calmaban y su sonido relajaba hasta al más nervioso de los corazones, que casualmente te estaba mirando a los ojos.

Seguimos hablando unas horas que se me pasaron como un rato tan pequeño como maravilloso. La noche nos sumió en una oscuridad que solo perturbaban las pequeñas luces de los barcos, en el mar. Nos acercamos a tocar el agua, chapoteamos un rato, tirándonos agua el uno al otro como si fuéramos niños. Disfrutando, como niños.

Y es que eso éramos. Niños, estúpidos e inocentes. Hablábamos de mil tonterías que se nos ocurrían en el momento, y el momento era tan perfecto. Reíamos y, ah, como recuerdo tu risa que me llenaba de felicidad que soltaba en carcajadas de pura alegría. Tus abrazos me daban calor en los momentos fríos. Un beso que me llevaba directo a un paraíso donde aquella noche no terminara nunca. Pero todo aquello era tan bello como efímero.

Andamos por las calles de la ciudad, vacías y a la vez llenas de historias por contar. Dejamos atrás la luz de la luna y las estrellas, aunque para mí todo seguía brillando con el mismo tono fantástico de siempre. Llegamos a casa, y, enamorados como dos estúpidos adolescentes, continuamos hasta que las luces del sol empezaron a golpearnos a través de la ventana. 

En fin, todo aquello es muy bonito y ya no lo recuerdo. Porque los momentos se terminan yendo, olvidándose. Hasta los más especiales, que recrean lo que hoy en día eres tú.

Lo que recuerdo es que te quiero. Recuerdo lo que siento cada vez que te beso, cada vez que me abrazas cuando lloro y olvido por un segundo toda la felicidad que siento contigo al lado. Cada sonrisa y carcajada que me contagias. Que mi corazón siga a cien cada día que despierto a tu lado.

Lo demás, me da igual que caiga en el olvido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario