viernes, 21 de julio de 2017

One More Light.

Dicen que somos simples velas de un pastel gigante, luces pequeñas en un firmamento. Sin nuestra luz, todo estaría oscuro. Se acabaría el cumpleaños, y las nubes cubrirían todo de desesperanza y miedo.

Y es que solo somos luz. Recorriendo nuestra historia, como un suspiro; un momento repleto de recuerdos que te iluminan algo más el camino. Personas, días, canciones perfectas. Lugares a los que volver y que te envuelva la nostalgia; sentimientos que te erizan la piel, sintiendo ese escalofrío de placer que solo produce la más sincera de las felicidades.

Todos nos apagaremos con el tiempo. Odiamos decirlo, aunque sea verdad. El tiempo pasará, y la vela se consumirá. Puede que una ráfaga de aire termine con nosotros sin avisar. Quién sabe. Quizá, si la vida no fuera sufrimiento, viviríamos para contarla.

Es difícil ver a alguien irse de este lugar, aunque no vaya a ser complicado encontrar un lugar mejor más allá. Significa que no está a tu lado, que se ha ido. Puede que hasta siempre, o en esa otra vida de la que tanto se habla os encontréis.

No entiendes qué ha podido pasar, sin importar lo mal que esa persona estuviera. Hasta el final, todos tenemos la esperanza de ser inmortales.

Pero lo más duro siempre será no poder tener a esa persona a nuestro lado. Aquellas personas que te dan la luz cuando todo está cubierto de tinieblas.
Ayer, te fuiste para siempre. No pudiste aguantarlo más, tus demonios destrozaron tu alma hasta las últimas consecuencias. A través de tu voz, angelical y demoníaca al mismo tiempo, me inspiraste en los días de bloqueo, me alegraste los días tristes y me animaste en mis puntos más bajos. Nunca te conocí y jamás tendré la hermosa oportunidad de hacerlo, al menos en esta vida. Pero hoy se apagó un poco más mi camino, y solo podré sentirme agradecido por todo aquello que me diste durante estos años.

Gracias, Chester.

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