lunes, 4 de abril de 2016

Mágico

Espectacular.

Abro los ojos en el esperanzador final del tortuoso túnel en el que me refugié. Lloré, ahogué mis gritos en mi almohada y escribí pesimistas relatos de bohemio borracho de principios del siglo XX. Fui patético, fui increíblemente patético. Creí haberme quedado sin fichas tras perder casi todas en mi primera mano, pero la vida me arrojó unas cuantas y me dio un empujón de alegría en forma de las mejores personas que conoceré jamás.

Aprendí y me hice fuerte. Finalmente, recordé con lágrimas de felicidad, de emoción, de amor puro por una época más inocente y tierna. Creí estar estancado, cuando mi inseguridad y mis temores me cegaban y no me dejaban ver la fuerte luz al final de este maldito túnel por el que, supongo, todos debemos pasar alguna vez en la vida.

¿Y ahora? A disfrutar.
Sin duda, vienen unos momentos totalmente aburridos y llenos de libros y libros, pero luego llegará el que voy a lograr que sea el mejor verano de mi vida. Y los anteriores son complicados de superar. Hoy no traigo mensaje, no traigo reflexión. Puedo decir que soy feliz de forma genuina y pura, y que hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien. 

Es tan bonito cuando no odias a nadie, pero es tan bonito cuando no te importan las personas a las que odias. Cuando dejan de ser un fastidio para tu vida y simplemente son alguien más. Es tan jodidamente precioso poder liberar mi cuerpo de todo mi odio. Puede que sea mi alegría momentánea. Puede que sea la hora que es. Puede que sea Ten Feet Tall de Afrojack. O puede que sean esas personas que me ayudaban a no caer en el pozo de la depresión y que ahora completan la alegría que siento.

Impresionante.

Me pongo muy filosófico últimamente. Mi vida no está totalmente decidida, pero creo que en mi situación actual será como mejor decida. Solo sé que la filosofía de mi vida va a ser hacer lo posible para ser feliz. Punto. Además, como no juzgo la felicidad de cada cuál, no voy a juzgar la mía. Cualquier cosa que me haga feliz, por chiquitita que sea, por pequeño gesto que sea, voy a intentar lograrlo.

Hoy estuve escribiendo sobre cómo el dinero mueve a las personas. Y sí, tener mucho dinero está guay y puedes comprar cosas bonitas, venga. Pero no deja de ser algo creado por las personas, como una silla o una lámpara. Tampoco voy a ser el que vete todo lo material, pero mi introversión desde siempre me hizo una persona muy mística, en el sentido de que en mi alegría priman las cosas que vienen en el ser humano.

Aún así, si he de agradecer algo material, solo puedo darle las gracias a los creadores de FIFA, que me han aportado risas de un valor incalculable junto a las personas a las que más quiero en este mundo durante mucho tiempo.

Y gracias a todas las personas que han aportado a que mi vida sea tan feliz como lo es ahora. En especial, y espero no arrepentirme de escribir estos nombres en un futuro, a Pablo, Juanra, Jose, Joselu, Lucía, Maite y Sara. A ver, no es que otros dejéis de ser amigos míos, pero entended que son las personas que últimamente me ayudaron, aunque ellos ni lo supieran.

Sé que es algo egocéntrico hablar sobre cómo me siento de feliz, pero bueno, realmente como siempre escribía sobre lo mal que estaba, me pareció divertido poder escribir por fin sobre mi felicidad, cómo la logré y por qué la logré. Perdí mi miedo a ser feliz, y de momento no podría irme mejor. Crucemos los dedos para que esta existencia siga siendo, simplemente, mágica.

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