domingo, 18 de octubre de 2015

Hearted.

Nunca pensé en que consiguiera lo que he conseguido, ni en que viviera lo que he vivido, ni en que hiciera lo que hice.
Cuatro años atrás me sentía solo. Sentía que sería un amargado que nunca tendría a dónde ir y que acabaría con mi vida pronto, es más, predicaba por ahí que quería morir joven. Por favor, qué tonto era.

Hoy es un día normal. 18 de octubre de 2015. Puedo decir inclusive una madrugada normal, puesto que son las 4:30 de la mañana. Vengo de haberme echado unas risas junto a unos amigos espectaculares, algo a lo que ya casi me he acostumbrado y que casi ni valoro a veces. 
Pero, igual que no valoro eso, nunca valoré lo suficiente la ayuda que me han prestado algunas personas que más que amigos son mi otra familia. Nunca valoré las risas que me eché, nunca valoré aquellos paseos que se prolongaban horas. Nunca imaginé un paseo por la playa con la persona a la que más quería, y luego nunca valoré esos paseos lo suficiente. Nunca pensé amar con locura a alguien y luego nunca valoré lo que tuve con esa persona, aunque ambos supiéramos que era una causa perdida.
Nunca valoré la ayuda incondicional de algunas personas para conseguir tener novia por primera vez, y por segunda... Y nunca valoraré lo suficiente todo lo que las personas que, desde 2011, han pasado por mi vida, han aportado a ella haciéndola rica y llena de recuerdos. Simplemente, nunca podré valorar lo suficiente eso porque nunca se escribirán palabras ni se realizarán gestos que puedan explicar todas las sensaciones que he vivido en solo cuatro años. He amado, he reído, he vivido, joder. Todo aquello que pensé que nunca haría, que siempre creí que era algo vetado, lo hice. Y solo puedo agradecer a todos. Sí, a todos los que pasaron por mi vida. A algunos, a bastantes de hecho, ni los saludo por la calle. Otros están ahí, hablamos muy de vez en cuando y nunca quedamos. Otros siguen estando ahí, y seguimos hablando y saliendo, y espero que nunca decaigan. Pero no hay persona que, desde 2011 hasta ahora, no pueda sentirme agradecida por lo que me ha aportado. Sí, incluso esa persona a la que odio, también me aportó cosas que nunca olvidaré. Sí, hasta esa otra persona que no odio pero llegué a aborrecer, fue de las personas más importantes en mi vida y eso es algo imborrable.
Y llegando a los que mejor se han portado, que siempre han estado ahí, que nunca quise perder y que no voy a perder por nada de este mundo. Dentro de unos días cumpliré 17 años, voy dejando esta etapa llamada adolescencia y entraré en la madurez que tanto pedía hacía cuatro años y que voy a terminar odiando. Antes de que mi inocente, nostálgico y tontito yo decaiga en un yo más plástico y racional quiero escribir estas palabras en humilde homenaje a una vida que merece la pena vivir con muchas personas de las que sacas lecciones, risas, lágrimas, e incluso parte de tu corazón. 

A todos, muchas gracias. Espero que nos volvamos a encontrar en el camino.

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