sábado, 3 de octubre de 2015

Bullit.

¿Cuándo eres un adulto?

No estoy hablando de mayorías de edad, de carnets de coche, hipotecas, declaraciones de la renta. Quiero preguntarme, ¿cuándo una persona 'se siente' adulta?

Es decir, no pasa todo en un día, claro. Pero algún día pasará que te verás a ti mismo y dirás: "soy todo un hombre (o una mujer)".
Pienso y pienso en ello y no veo cerca ese día. Espero que no ocurra como la penúltima vez que me enamoré, que fue el mismo día en el que, precisamente, había dicho que había perdido la esperanza por enamorarme de nuevo a corto plazo.

Pero, ¿por qué? Estoy cerca de cumplir 17 años. Obviamente, no son nada. Obviamente, los que tengan 18 años, aunque tengan un año más, se las darán de sabios y dirán que todavía no has pasado nada en esta vida, que eres un criajo. Tenéis un año más, flipados. 

¿Cómo mantengo en mí la inocencia, las sonrisas y las ganas de vivir de un niño? ¿Cómo puedo conseguir ser joven para siempre?
Tampoco quiero entrar en temas de inmortalidad, obviamente me haré viejo, me arrugaré y moriré. Y espero vivir todo eso, y no morir antes de tiempo o de repente. Aunque sea tétrico, cuando pienso en mi muerte siempre espero que un día aprueben la eutanasia. La libertad de las personas debería incluir el querer vivir o no. Temas de enfermedades mentales aparte.
Mi muerte preferida sería esa. Un día, pensando que ya lo he vivido todo, que ya he sido feliz, simplemente ir a un médico, que me duerma y no volver a despertar.

Pero dejemos las cosas de la muerte aparte, que espero me quedan mucho para verlas de cerca.

Mi vida no es inocencia y felicidad y soy un niño de seis años. Para nada. Ahora mismo estudio, y este año más aún, antes de irme a la universidad. ¡Cómo entra eso en mi cuerpo! Recuerdo como mi hermana partía del pueblo para sumergirse en las entrañas de Sevilla hace ya, por increíble que me parezca, nueve añazos.
Y ahora, en menos de un año, estaré yo en Sevilla. Lo piensas y te hace pensar como que ya eres una persona adulta.
Pues yo no, fíjate.
Sí, viviré acompañado de algún amigo mío y tendremos que apañárnoslas por nuestra cuenta, pero no me siento alguien mayor por ello. Tampoco una persona que dicen joven.

Yo, en lo más profundo de mi ser, aún me siento adolescente. Es normal, ¿no? Tengo 17 años... bueno casi.
Pero la clave por la que nunca creo que deje de ser alguien así es los recuerdos. Siempre que recuerdo algo, siempre que veo fotos antiguas, conversaciones de horas y horas antiguas o escucho canciones que me recuerdan a personas, momentos felices del pasado. Siempre que vuelvo a sentir las mismas mariposas en el estómago al escuchar With You, Friends. Siempre que me entra un escalofrío de placer al escuchar Resonance, en aquel frío y maravilloso uno de noviembre. Siempre que me da por leerme mis enamoradas cartas de 2012 que escribía en un blog para que todos me vieran lloriquear, y que a veces sigo haciendo. Siempre, pero siempre que escucho Bullit y mi corazón se acelera y pienso en que yo, en 2010, no esperaba esto. No tenía amigos, no salía, no solía divertirme. Era tímido, torpe e incluso algo antisocial. Sí, sigo siendo tímido y cada día más torpe, pero cinco años después tengo amigos que me acompañan en mi torpeza.
Cuando escucho Pieces y reflexiono sobre mi vida y amigos. Cuando vivo más que canto las letras de Linkin Park y me olvido de todo. Cuando escucho la maravillosa Fireflies de Owl City y pienso en cuando creía en las casualidades del destino, el amor verdadero. ¡Qué tontito era, y qué mono pensar esas cosas!

Por eso, no. No creo que mañana, pasado, ni este año, llegue a ser alguien adulto. Y puede que nunca jamás lo sea. Y no sabéis, de verdad, lo orgulloso que estaré cada año que sople las velas de mi tarta de cumpleaños y piense en que el 27 de octubre lo que pegaba era un Cumpleaños Troll en toda regla como aquel que remató un 2012 apasionante. Cada año que vea el marco que me regalaron los mejores amigos que alguien puede tener y sonría viendo los mejores recuerdos que me llevo de esta etapa.
Sé que eso no es nada. Que lo mejor está por venir. Desde pequeño soñé que tendría una familia. Mujer guapa, dos hijos. Niño y niña. Pablo y Eva.
Sí. Soñé eso. Pero ahora... ahora mi sueño es nunca dejar de soñar con un futuro mejor, y nunca olvidar todo aquello por lo que mi mejor año fue 2014 y 2012 fue el mejor año que un ser humano pueda tener.

Así que, si queréis ser jóvenes para siempre, nunca olvidéis vuestros sueños, ni tiréis vuestros recuerdos. Si los atesorasteis, por algo sería, ¿no?

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