lunes, 5 de enero de 2015

Forgetting. Forgiveness. Love.

Los primeros días del año han sido muy movidos. Mi vida vuelve a cambiar. Y vuelve a hacerlo para bien.
Realmente, soy muy raro. Lo he reconocido siempre, pero lo corroboro.
Llegaba Año Nuevo y no, esta vez decidí que no iba a mandarle ningún mensaje a esa persona. Llevaba ya haciendo el ridículo mucho tiempo, y ya había quedado como el malo, como ella quería. Al menos a sus ojos.
Y aún así me acordé de ella. Sí, me acordé con otra amiga que me dijo que... la echaba de menos.
Y no podía decirle que yo no. La echaba de menos, o me echaba de menos al mí inocente, al mí que no tenía que preocuparse por nada, al mí que salía a las 10 y si no llegaba a las 12 a su casa era decapitado, pero se lo pasaba genial. Sí, supongo que me echaba de menos al mí de antes. Pero ese yo murió.

Bueno, no murió, no nos pongamos pesimistas. Pero sí desapareció sin dejar rastro. Y supongo que terminó de irse el día que ella también se fue. Casualidad o no, fue así. Y por eso puedo echarla de menos.
Y no voy a mentir, ya que creé este blog para decir verdades, la sigo echando de menos.

Y los primeros días, el uno, el dos y tres de enero he pensado ir a su casa y, aunque no sea yo, intentar que ella vuelva con aquellas personas que me apoyaron. No sé si me haría sentir mejor, pero sabiendo que a esas personas sí, me veía en la obligación.
Pero ayer ocurrió algo que me hizo cambiar totalmente de idea.
Fue un día genial, maravilloso. Empezó fatal, siguió sin mejorar y acabó siendo muy muy muy bueno. No daré detalles porque tampoco es que nadie vaya a leer esto, pero bueno.
Y hoy me he levantado, he desayunado. Un día normal, vaya.
Y he vuelto a pensar que debería ir a casa de ella (no, no voy a decir su nombre aunque ya lo haya dicho). Pero al segundo recapacité.
¿Para qué?
Mi vida no será como la que tenía con esa persona, pero sí puedo decir que es mejor. Tengo amigos de verdad, que sé que no me van a abandonar nunca.
Tengo ganas de hacer mil cosas.
Tengo sueños, esperanzas, objetivos...
Supongo que, como ya he dicho mil veces, de eso va la vida.
Algún día debes superarlo. Y yo creo poder decir que lo he hecho.
Mi frase Beat It, Surpass It, Fuck It se ha hecho realidad.
Lo batí, lo sobrepasé y... ¡que le jodan!

Sí. La sigo echando de menos. Sí, estoy pensando ir para su casa en este mismo instante y decirle que quiero que volvamos a ser amigos. Sí.
Pero, ¿sabéis qué? Que mi vida está llena. Está completa. Y estoy en un gran momento de ella. Los primeros cinco días del año me han servido para darme cuenta que no debo comerme la cabeza los próximos 360 con alguien que no se lo merece.
Sí, puede que vaya a su casa. Puede que le cuente lo que he pensado y puede que la perdone. Porque realmente soy yo la que debe perdonarla, pero eso es otro tema.
Y sí, siempre que vea un número 15, siempre que vea Cómo Conocí a Vuestra Madre y joder, siempre que la vea, pensaré en lo bonito que ha sido.
Pero, como ya habré dicho mil veces (al igual que esta frase):

Recuerda lo bueno del pasado
Vive el presente
Y espera el futuro

¡¡Y QUE LE JODAN A TODO LO DEMÁS!!

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