viernes, 9 de mayo de 2014

SWSI - Capítulo 7

El tiempo ha pasado.
Me levanto y rápidamente me visto mientras miro el día: 20 de agosto. Según mis cuentas, que inevitablemente saltan en mi cabeza, a Iris le quedan tres semanas de vida.
Desayuno corriendo. Mis padres ni me preguntan por qué, saben que quiero estar el máximo tiempo posible con Iris, y comprenden que, a lo mejor, ni les hable por el apresuramiento. Los quiero mucho.

Salgo. El sol luce por fin tras unos días nublados que hemos tenido, que solo alegrarían a Adrià para hacer surf.
Durante estas cinco semanas que Iris ha pasado en el hospital, ya que ella misma pidió que no la sacaran de allí, que "¿para qué?", he ido yo por las mañanas a verla y Natalia, Adrià y Carol por la tarde, así que no he mantenido contacto con nadie que no fuera Iris. La única amiga que me queda.

Llego al hospital y, sin mediar palabra con nadie, ando con paso decidido hacia la habitación de Iris, cuando me encuentro con Adrià en el ascensor. ¡Con Adrià!
Al principio, ni nos miramos. Él por su lado y yo por el mío.
Yo creo que ambos pensamos en el momento del encuentro que vamos a mantenernos fuertes, que vamos a hacernos saber uno al otro que no nos falta. Al menos, yo pienso éso. Pero la pérdida de Adrià como amigo fue un revés que no he podido superar aún, así que me digno a hablarle.
-Hola, Adrià-digo, con un nudo en la garganta.
-Hola-me dice, como si esa situación fuera la más violenta del mundo. De hecho, lo era. En otro tiempo, hubiéramos chocado nuestras manos, nos hubiéramos dado un abrazo incluso. Pero no era otro tiempo.

Cuando ambos entramos a la vez en la habitación de Iris, que portaba su bata blanca mientras miraba pensativa por la ventana, a ésta se le iluminaron los ojos.
-¿Por fin os habéis reconciliado?-dijo, emocionada.
Nosotros, sin saber qué decir. Vamos a ver, acabábamos de vernos en el ascensor y no íbamos a turnarnos en la puerta de la habitación de Iris para visitarla, así que entramos a la vez. Éso no significaría nada para cualquier persona, pero Iris necesitaba buenas noticias.
-Mmm... Bueno, lo estamos intentando-miento, e Iris nos abraza a ambos diciendo:-¡Menos mal!-. Adrià me mira, sorprendido. Aunque sabía que era porque no pensaba que yo fuese a tener el valor para decir, así de decidido, que sí. Yo sonreí, tímido. Tenía muchas ganas de reconciliarme con Adrià, y bueno, solo había que tener esperanza en que él también quisiese ser otra vez mi amigo.
Estuvimos toda la mañana hablando con Iris. Yo solamente le podía decir que seguía tocando la batería y bueno, pues buscando algún grupo que estuviera interesado en un batería.
Pero Adrià... Adrià se había apuntado a un campeonato regional de surf, y había quedado segundo... ¡SEGUNDO! Éso le clasificaba para un campeonato nacional.
Iris le abraza, yo le felicito, tímido. ¡Joder! En otro tiempo le hubiera abrazado, habría hablado todo el día de cómo se sintió y todos escuchándole atentamente, pero no era así.
Iris se moría, Adrià, Natalia y Carol no me querían ni ver, y estaría solo. El peor verano del mundo.
Mientras Adrià le cuenta de todo a Iris, sin ni siquiera mirarme, yo busco y encuentro la manera de escaparme un tiempo.
-Voy al baño-digo. Iris me mira, y sabe que en realidad no necesito ir al baño, que simplemente me siento incómodo. Esa mirada me transmite comprensión, y me siento mejor. Iris es la mejor.
Salgo, y envío un mensaje a Iris:
-Iris, sabes que he de irme-.
-Lo sé. Gracias por aguantar un tiempo aquí, aunque sea-.
Mi amistad con Iris está en máximos. Joder, ¡qué buena persona es!
Mientras me voy del hospital, me encuentro a Carol.
Carol me ve.
Yo la veo.
Mi instinto me dice que no debería hacer nada. Debería haber pasado, pero la curiosidad me invadía. ¿Seguiría odiándome? Realmente, ella no tenía razones.
-Hola-digo, tímido como siempre.
-¡Hola, Mike! ¡Cuánto tiempo!-Carol se para y me planta dos besos-¡tenemos que quedar algún día, que hace mucho que no nos vemos!-.
-Sí, ¡claro!-digo, y antes de irme, le pregunto-¿puede ser hoy?
Ella duda durante un corto periodo de tiempo y me suelta un:
-Claro, ¿por qué no?-.

¡Aleluya! Por fin, salgo con alguien del grupo. Probablemente no saldrá nadie más con nosotros.
Llego a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Mis padres me preguntan el por qué y les digo todo lo que ha pasado en el hospital. Mis padres me miran, sonrientes, y se alegran que por fin se estén arreglando las cosas.
Por la noche me ducho, ceno y me arreglo. Me arreglo mucho. Estoy deseando salir, pero quiero dar buena impresión. Parece una primera cita, y conozco a estas personas desde enano.
Salgo, mi casa en ese momento me resulta una cárcel de la que acabo de salir. Creo que mi situación me hace imaginar éso.
Llego y allí está Carol. Me mira, sonríe y cuando nos encontramos, me abraza. Todo con ella parece volver a la normalidad.
-Bueno, Carol, sé sincera, ¿cómo va todo?-digo, quiero saber cómo les va a los demás, y sobre todo a Natalia.
¡Qué poco he hablado de Natalia! Sobre todo porque desde que se enteró de lo que pasó entre Carol y yo, no he vuelto a verla. Pero aún así, obviamente, la recuerdo. Y la quiero muchísimo. Me disculparía ocho millones de veces si hiciera falta para que volviese conmigo. La quiero, la quiero, irremediablemente la adoro. Y así era yo antes de que Natalia saliera conmigo y ahora, que pasa lo mismo.
-Pues mira:
"NATALIA
<Natalia, sinceramente, no estaba bien al principio. No quería comer, dormía poco, no vivía. Te quiere mucho, ¿lo sabes, Mike? Y ha sido un mazazo. Conseguí que poco a poco se recuperase. Ahora mismo no creo que quiera hablar contigo, porque sigue estando éso que pasó, pero realmente se ve que le gustas mucho. Por lo demás, buscó grupo de vocalista, pero no hubo suerte. Este verano no está siendo nada bueno para ella>.
ADRIÀ
<Adrià está bien, aunque también necesita de nosotros un poco. Eras su mejor amigo, y ahora casi ni te ve. Bueno, él piensa que ya tú no querrás ser su amigo otra vez, y que si os veis resultará incómodo y que nada volverá a ser como antes>.
Y bueno, yo pues he intentado quitarme de la cabeza la idea de salir contigo, y lo he conseguido-.
Me quedo con una sensación de: ¿Y POR QUÉ NO LLAMARLOS A TODOS YA Y ARREGLAR LAS COSAS? Después de esos segundos de locura, ella me dice:
-¿Y tú qué?-.
No voy a mentirle. La mentira ya me ha llevado muy lejos.
-Pues está siendo un verano muy aburrido. Como Natalia, empecé a buscar grupo pero no hubo suerte. He estado lo que ha restado de verano sin vosotros con Iris a diario, intentando evitaros por esa razón por la que vosotros me evitáis: Para que nada quede incómodo.
Recibimos a la vez un mensaje... Es de Iris. Ha creado un grupo en Whatsapp.
Está Carol, estoy yo, está Iris... Y están Natalia y Adrià.
Iris manda el mensaje que creo que va a cambiar mi verano por completo:
Ésto tiene que acabar. A partir de ahora vendréis todos a la misma hora. Vamos a ser un grupo otra vez, hacedlo por mí.
Miro el mensaje, miro a Carol, sonríe, yo empiezo a reír emocionado, y ella también. La mayoría no entendería por qué por un mensaje estarías tan feliz, pero en ese momento no piensas en la mayoría. Tú y tus amigos que parecía que no lo serían más. Juntos. Otra vez.
¿No es emocionante?
Pero esa emoción se convierte en duda en el momento en el que me paro a pensar: ¿Y si realmente Carol me dice ésto para no martirizarme con la noticia de que Natalia y Adrià me olvidaron por completo?
Cuando acaba la velada, dejo a Carol en su casa, nos abrazamos, un abrazo cálido, un abrazo que supera todos los abrazos.
Llego a casa, y sin parar me voy a mi cuarto. Escucho música, río porque sí y casi ni duermo.
Espero tener una segunda oportunidad.


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