sábado, 26 de abril de 2014

Pieces.

Han pasado dos años. Dos años desde que mi vida cambió por completo. Llámalo destino, llámalo adolescencia. Pero todo ha cambiado mucho en dos años.
He perdido amigos por el camino, y he conseguido nuevos. Miras atrás, y piensas que debes hablar con todas esas personas, y, ¿por qué no decirlo? Volver a ver lo bueno de ellas, y, pensar en el por qué te enamoraste de alguna de ellas.
Piensas en cuando empezaste, inocente, el instituto. ¡Qué cosas! Estás a dos meses de terminarlo. Al menos, la ESO.
Estás sentado, escribiendo. Escuchas 'Pieces' de Sum 41, una canción que ni siquiera te acordabas de ella pero que te sigue encantando. Y sientes que la nostalgia inunda tu cuerpo, pensando en todo lo que has pasado.
Pensando que, haría algo más de un año y medio, estabas en este mismo sitio, o a unos metros, llorando tus penas. Pensando que, de alguna u otra manera, esto tenía que pasar.
Tiemblas escribiendo esto porque se te llena de sentimiento cada letra que escribes. Simplemente, escalofríos de placer de recordar todos esos momentos buenos.
Cuando el 15 de septiembre de 2010 entré en ese edificio que tanto quise visitar y del que ahora siempre quiero salir. Es que, parece que no, pero la etapa donde estás en el instituto es una etapa donde lo aprendes todo. Y no, no hablo de Matemáticas, Lengua, Sociales. Éso no.
Simplemente, empiezas a vivir cosas que nunca pensaste que 'te gustasen'. Empiezas a escuchar esa música que escuchaban tus hermanas mayores que nunca pensaste que te fuera a gustar.
Estás en una clase de 33 chicos y chicas con ganas de vivir. Con ganas de que acabe el insti para marcharse a dar una vuelta o algo así.
Te enamoras de esa chiquilla que tan bien te cae. Te encanta, simplemente te pierdes en sus ojos, su pelo... Todo te resulta... No sé, tan maravilloso.
Llegas a una clase, no pensarías que sería la clase de tus sueños. Empiezas a hablar con tu mejor amigo, y de ahí, sacas conversación con otros dos. El que mejor le caía a tu amigo no te importa, ves al otro. Ese 'otro' ya lo conoces muy bien, pero, ¿sabes?, nunca creerías que 'ese gilipollas' terminase siendo tu colega.
De ahí sacas que las cosas, realmente, da igual que sean de una manera u otra...
Y puede que nunca me acuerde de cómo coño empecé a salir con todos, con esa gente con la que ahora no salir es tan raro.
El destino te la juega y te enamoras de nuevo. ¿Fue poco tiempo? Sí, pero intenso. Y miras atrás, sigues mirando atrás y recuerdas ese tiempo. De nuevo ojos, sonrisa, pelo... Piensas que ahí todo te importaba tan poco...
Salías, te lo pasabas bien, llegabas a casa y ni siquiera decías que te lo habías pasado de puta madre. Todos lo sabían.
¿Sabes? Todas esas personas que están en tu mundo han hecho algo por estar ahí. Todos esos amigos del alma a los que les has dicho que te pasó algo malo, y te han dicho: "Mira, vamos a echarnos un FIFA, todo va a salir bien". Ésos. Dales las gracias siempre. Y no dejes que se alejen.
Y, sí, está bien mirar al pasado, recordar esas noches donde lo pasaste genial, que no te importaba nada... Pero siempre hay que mirar adelante. Éso aprendí yo en 2014. Que mirar atrás, pensar en ti, está bien. Pero pensar en mejorar, y en seguir adelante, puede ser mejor.

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